EL EARLE QUE CONOCÍ

EL EARLE QUE CONOCÍ

Yelitze Santaella

Un hombre que nació allá en el Tigrito, donde pasó su niñez y su juventud al lado de sus iguales, el que comprendió y asumió la rebeldía de los tiempos para hacerse sentir como pueblo, que le correspondió salir del calor familiar para estudiar y se hizo periodista; siempre con la misma inquietud que llevaba por dentro de luchar por un mundo más justo. Earle, un revolucionario que se hizo con humildad, compromiso y lealtad. Siempre enfrentó grandes adversidades en defensa de la Revolución Bolivariana; allí, donde algunos dudan, vacilan o se rajan, estuvo su voz clara, viva y orientadora, la voz de un gran Maestro, de esos que se forjan en la Universidad de la Vida para enseñar con el ejemplo, con la rectitud de sus valores que definieron su humanidad y su espiritualidad, características propias, inéditas, de quienes ya hemos transitado sendas y hemos hecho caminos al andar, sirviendo siempre con el ejemplo.


Earle, hermano, hoy cumpliste tu misión terrenal. Dejas un vacío en quienes compartimos contigo, no solo la lucha política, sino más aún, con tus familiares, pero Dios dará también la fortaleza necesaria para la comprensión de despedirte Por Ahora y continuar tu marcha de Gladiador, siempre adelante, al lado de este valiente pueblo que no se rinde en la batalla, para vencer y ganar el bien más preciado: su Libertad definitiva. En compañía de quienes tenemos el privilegio de vivir, y abrazar el legado del Eterno Comandante que hoy está vivo, como la espada libertaria de Bolívar, que recorre los pueblos que despiertan al calor de las luchas del mundo.
Earle, hermano, camarada, presente estarás en el Kiosco de todos los tiempos donde seguirá la motivación de la búsqueda del conocimiento, en la Asamblea en la defensa de la Revolución, en tu crónica, en tu poesía, con tu humor, en el Pueblo, con tu pueblo Comunicador.
¡Hasta siempre camarada y Maestro!