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Miércoles, 16 de Abril de 2014
Reseña Histórica del Ministerio del Poder Popular para la Educación
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El 24 de mayo de 1881, se crea el Ministerio de Instrucción Pública, hoy Ministerio del Poder Popular para la Educación, bajo el gobierno del Presidente Antonio Guzmán Blanco, el primer ministro fue el Dr. Anibal Dominici. El ente educativo comenzó sus funciones el 4 de junio con las Direcciones de Instrucción Popular (encargada de las escuelas de instrucción primaria, los fiscales del ramo y el celo y vigilancia de la renta destinada a la misma) y de instrucción Superior (responsable de las universidades, exposiciones e institutos científicos, colegios nacionales y particulares; administración de los bienes de los extinguidos conventos y el celo y vigilancia de las demás ramas destinadas a la Instrucción Superior).

Con la creación del Ministerio, la educación venezolana da un cambio total. La visión de Guzmán Blanco era una escuela con su maestro para cada región del país y nace la educación gratuita y obligatoria.

En 1936, es cambiado su nombre por Ministerio de Educación Nacional, con esta modificación se buscaba la filosofía de la formación general del ciudadano,convirtiendo los colegios federales en liceos, la Escuela Experimental, la Federación Venezolana de Maestros, la primera Ley de Educación durante la gestión del Dr. Arturo Uslar Pietri, se edifica la Universidad Central de Venezuela y se editan numerosas revistas como Tricolor y Educación.

A partir del 30 de septiembre de 1950 cambia su nombre por Ministerio de Educación, se crea una serie de organismos y nuevas estructuras organizativas del despacho, tales como: IPASME, FEDE y FUNDAYACUCHO, CONVENIO ANDRÉS BELLO. Así como la Ley Orgánica de Educación y su Reglamento. Además se incrementó la formación docente y la estabilidad laboral de los mismos, así como la reactivación de las escuelas técnicas.

La Educación Primaria, según el historiador N.S. Peñalver Gómez en su obra "Datos para la Historia de la Educación en Venezuela", señala que se inicia con frailes franciscanos en 1516 en el monasterio de Chichirivichi, en donde enseñaron a leer y a escribir a muchos señores y "gente principal".

En Guayana, alrededor de 1772, Manuel Centurión, el progresista Gobernador de la Provincia, crea, con su respectivo edificio en Angostura, "una escuela de primeras letras y latinidad para la enseñanza de la juventud", según atestigua el contador Andrés de Oleaga.

Es de justicia recordar la preocupación de los congresistas de Angostura y del Rosario de Cúcuta por la educación, en momentos en que todavía el ejército español ocupaba inmensas extensiones de Suramérica y en que El Libertador consideraba escasa la renta del Estado para seguir emancipando pueblos.

En medio de la guerra de Independencia, también en Angostura, Bolívar destaca a la educación como base del Poder Moral que recomienda al Congreso en 1819. Cinco años después dirá el héroe: "La Nación será sabia, virtuosa y guerrera, si los principios de su educación son sabios, virtuosos y militares...Las sociedades ilustradas han puesto siempre a la educación entre las bases de sus instituciones políticas". Y al referirse a la educación de su sobrino Fernando, después de encarecer especialmente la enseñanza de idiomas, de historia y geografía, dice con sentido moderno: "...abundan entre nosotros médicos y abogados, pero nos faltan buenos mecánicos y agricultores, que son los que el país necesita para adelantar en prosperidad y bienestar".

En 1827, cuando El Libertador visita Caracas a instancias de un grupo de educadores entre los cuales figura el doctor José M. Vargas, dicta nuevos estatutos para la Universidad, es decir, la moderniza, al transformar sus mecanismos y proyectarla al porvenir. Con el decreto de Bolívar la Universidad entraba en la República.

A partir de 1830, cuando se inicia definitivamente la República, el Gobierno Nacional se interesa por los Colegios Nacionales que se instalan en las capitales de algunas provincias y cuya marcha es de la responsabilidad de las Diputaciones Provinciales. En 1831, aparece la Academia de Matemáticas, entidad de probado aliento científico, con Juan Manuel Cajigal al frente.

En 1842 y 1843, el Dr. José M. Vargas y el General Carlos Soublette, Presidente de la República, dictan el Código de Instrucción Pública, que es el primero y que bien puede llamarse en homenaje a sus desvelos, el Código de Vargas. Consta dicho instrumento de 15 leyes, y es el cuadro orgánico de disposiciones, orientado a dar relieve en sus varias ramas a la educación, pues habla de primaria, secundaria, universidades, escuelas especiales, y exhorta a las Sociedades Económicas, que cumplían servicio útil a la comunidad, para que promuevan el mejoramiento de la agricultura, del comercio y las artes.

En el año de 1839, el Presidente Páez dicta el Decreto Orgánico de los Colegios Nacionales.

El Gobierno no asumía directamente la responsabilidad de sufragar la educación. Confiaba en el sector privado y en las Diputaciones Provinciales, en los Concejos Municipales y en alguna otra entidad de carácter oficial, todos con presupuestos de rentas en quiebra.

En 1842 había en el país 163 escuelas y más o menos dos mil alumnos. En los Colegios Nacionales, la educación languidecía porque el Gobierno no les proveía de fondos adecuados. Apenas 248 alumnos habían en los Colegios Nacionales de Trujillo, Barquisimeto, El Tocuyo, Calabozo, Coro, Guanare, Maracaibo y Margarita.

A finales de la década, la educación entra en eclipse, con la revuelta que provoca Páez en 1948, la que fomentan algunos liberales seis años después, la incruenta de marzo del 58 y la Guerra Federal que desborda todas las violencias. Nada queda para la voz del pedagogo Fermín Toro, con su lógica de siempre y su intención social, que dice "la educación, como mejora del individuo para el bienestar de la sociedad" y de que Cecilio Acosta se pregunte: "¿Hasta cuándo se ha de preferir el Nebrija que da hambre a las realidades del taller? No come quien argumenta sino quien obra. Prefiérase el escoplo al silogismo. Enséñese lo que se entienda; enséñese lo que sea útil, enséñese a todos y es todo". Simón Rodríguez, andaba con su revolución permanente y decía que "Los Gobiernos liberales sea cual fuere su denominación, deben ver en la primera escuela el fundamento del saber y la palanca del primer género con que han de levantar los pueblos al grado de civilización que pide el siglo. El interés general está clamando por la instrucción pública: la América está llamada por las circunstancias a emprenderla; la América no debe imitar servilmente, sino ser original". Y acentuaba el maestro: "Escribamos para nuestros hijos y pensemos en su suerte social más bien que en sus comodidades. Dejémosles luces en lugar de caudales".

Con el triunfo de la Revolución de Abril, en 1870, se abre una perspectiva mejor para la educación en el país. El 27 de Junio de dicho año, Guzmán Blanco, estimulado por su Ministro Martín J. Sanabria, un buen discípulo de Domingo Faustino Sarmiento, realiza un hecho memorable; decreta la instrucción pública, gratuita y obligatoria, anticipándose a los avanzados países europeos. Todo lo relativo a educación lo tramitaba el Ministerio de Fomento desde la Dirección General de Instrucción Pública. Cabe a Guzmán Blanco la gloria de haber puesto en marcha la educación pública, gratuita y obligatoria, el sueño de Vargas, pero a su Ministro de Fomento, Martín J. Sanabria, quien corresponde el máximo galardón por haber estado madurando tal idea por años, en todas partes, en Caracas, en el extranjero, especialmente en Curazao, durante el exilio que sufriera en la Guerra Azul. Junto a Vargas, Sanabria y Guzmán Blanco, destaca igualmente la figura extraordinaria del Presidente de Guayana, Juan Bautista Dalla Costa, quien seis meses antes que Guzmán Blanco, crea en Ciudad Bolívar la instrucción popular para artesanos, industriales y jornaleros. También recomienda el estudio de las ciencias exactas argumentando que somos un pueblo joven y por consiguiente tenemos que ser objetivos y el aprendizaje de los idiomas francés e inglés, por el ámbito que tenían, y ordena reforestar los barrancos del Orinoco y que se elaboren mapas de la región; y dicta el primer Código de Minas y abre el Orinoco a los barcos de todas las banderas.

En 1875 se decretaron 336 escuelas federales, de las cuales funcionaban 188 con 10.600 alumnos y 383 escuelas municipales y particulares cuyos alumnos alcanzaban 12.069.

En 1875 comienza la creación de los Colegios de Secundaria de primera hasta tercera categoría. Más adelante fueron autorizados dichos Colegios para otorgar grados de educación superior. Se les llamó de primera categoría, porque tenían renta propia.

Durante el septenio hubo:

Escuelas Federales..... 782
Escuelas Estadales..... 180
Escuelas Municipales...... 247
Escuelas Particulares....... 247
En total 1.456 con 52.191 alumnos

Guzmán Blanco tuvo la previsión al decretar la instrucción popular, gratuita y obligatoria, de crearle rentas. Tales previsiones consideraron como ingresos, los siguientes:

Producto de la venta de estampillas de escuelas y postales;

Multas por infracciones;

Depósitos para recursos de casación que se declarasen sin lugar;

Las redenciones de censos;

Producto de la realización de bienes y acciones de los Colegios Nacionales;

Valores, que en deuda nacional consolidada del 5% anual y en dinero, tengan los Colegios en las Tesorerías Nacionales.

El producto de los derechos de matrículas y grados de los Colegios Nacionales;

El producto de las capellanías de jure devoluto;

La suma de Bs.8.000 que la Universidad pagaba al Colegio de Niñas de Caracas;

Las donaciones que hicieren los particulares.

Las disposiciones de la renta de instrucción pública guardan similitud, en algunos aspectos, con las de hoy en el Impuesto sobre la Renta. Una medida fiscal de aquella hora se explica por la siguiente comunicación: "No se dará curso legal a testamentos, posesión, liquidación y participación de herencias y legados, si antes no se hubiesen abonado los derechos de instrucción pública".

Guzmán Blanco comprende el alcance de las medidas que dicta en pro de la educación, y para hacer más estable la obra, la dota de presupuesto y les infunde espíritu laico.

Al año siguiente, en 1882, era ostensible el éxito: 1.684 escuelas con 90.000 alumnos aproximadamente, según los datos oficiales. Los alumnos de educación superior llegaban a 1.300. El presupuesto del Despacho montaba a Bs. 1.700.000 y la renta de instrucción pública, a Bs.1.340.038. Las escuelas normales tenían un costo de Bs.32.400.

En 1882, en octubre, fue creada por Guzmán Blanco la Academia Venezolana correspondiente de la española, la actual Academia de la Lengua, y el 26 de abril se instaló solemnemente en Caracas. La Academia Nacional de la Historia lo fue en 1889, por el Presidente Juan Pablo Rojas Paúl.

Hecho de singular significación en aquella hora en que se iniciaba en firme la educación en el país, fue la aparición de numerosas obras, la mayor parte de índole didáctica.

El Código de Instrucción Pública, con Crespo de Presidente y Rafael Villavicencio de Ministro de Instrucción Pública, aporta elementos nuevos, y dentro de la graduación normal de escuela, colegio, universidad e instituto, engloba las distintas nominaciones de la educación, había 1.010 escuelas primarias con 32.000 alumnos a un costo de Bs.1.145.411 y 25 Colegios de Varones y Hembras en todo el país. El presupuesto, en 1898, para educación, era de Bs.2.693.682. El Código de Instrucción Pública de 1904 adelanta materias que son fundamentales en la educación superior, como agronomía, veterinaria, minas, comercio, sicología, ciencias naturales, pedagogía, etc.

Ante las cifras expuestas, era notorio el descenso de la educación. Cuando cesa la intervención directa de Guzmán Blanco, la educación se viene a menos, pues ninguno de los hombres que después llegan al Poder, por espacio de medio siglo, acusan el interés probado por el Ilustre Americano, y los Ministros de Educación que van del 1890 al 1935 tan señalados y meritorios como Eduardo Blanco, Julián Viso, Luis Ezpelosín, Rafael Villavicencio, Laureano Villanueva, Carlos León, Samuel Darío Maldonado, José Gil Fortoul, Felipe Guevara Rojas y Rubén González, realizan obra de mérito en su lucha diaria ante la indiferencia de los mandatarios. Como era poco lo que podían realizar en lo práctico, estimularon el estudio de los problemas educativos a través de los Códigos de Instrucción Pública, y así se explica que aparezcan Códigos en 1897, en 1904, 1910 y 1912. Si bien es cierto que en tales Códigos el Estado asume responsabilidades ante la educación, ésta no es más que teoría, porque aparte de languidecer, los estudios superiores sufren zarpazos: Cipriano Castro clausura las Universidades del Zulia y Carabobo y Juan Vicente Gómez detiene por 8 años la marcha de la Universidad de Caracas.

La guerra ocupa la atención oficial, y dentro de la guerra, el errado destino que dieron a los presupuestos de rentas de instrucción pública al utilizarlos para menesteres bélicos. Los fondos que debieron abrir escuelas sólo sirvieron para abrir tumbas.

La educación, en Venezuela, ha ido pareja con su vida política. Mientras ésta se robustece y consolida en democracia, mejor se proyecta la educación, es decir, cobra mayor aliento, porque el ambiente para educar tiene que estar rodeado, para su éxito, de libertad suficiente. Esto explica el auge actual de la educación, su incremento, su perspectiva y su razón de ser.

El Ministerio de Educación surge el 24 de mayo. Y es significativo que al día siguiente, como la mejor música que lo arrullara, se creara el Himno Nacional utilizando una canción patriótica con la cual, según Juan Vicente González, Lino Gallardo amenizaba las horas genésicas de la Independencia.

Nombres de los Ministros (as) del Poder Popular para la Educación en Venezuela

1881 - 1890

Aníbal Domínici, Manuel Felipe Pimentel, Esteban Ibarra Herrera, Francisco González Guinand, José M. Ortega M., Marco A. Silva Gandolphi, José María Manrique, Santiago González Guinand, Raimundo Andueza Palacio, Guillermo Tell Villegas, Julián Viso, Eduardo Blanco.>

1900

Manuel Palacio Rengifo, Eduardo Corser, Marco A. Silva Gandolphi, Ignacio Andrade, Joaquín Berrío, Modesto Urbaneja, Luis Ezpelosín, Alejandro Urbaneja, Federico R. Chirinos, Rafael Villavicencio, Bernardino Mosquera, Hermógenes Rivero S., Manuel Clemente Urbaneja.

1901 - 1910

Félix Quintero,Tomás Garbiras, Rafael Monserrate, Eduardo Blanco, Arnaldo Morales, Carlos León, Laureano Villanueva, José A. Baldó, Samuel Darío Maldonado, Trino Baptista.

1911 - 1920

José Gil Fortoul, Felipe Guevara Rojas, Rafael González Rincones.

1921 - 1930

José Ladislao Andara, Rubén González, Samuel E. Niño.

1931 - 1940

Rafael González Rincones, José Ramón Ayala, Caracciolo Parra Pérez, Rómulo Gallegos, Alberto Smith, Rafael Ernesto López, Enrique Tejera, Arturo Uslar Pietri.

1941 - 1950

Alejandro Fuenmayor, Gustavo Herrera, Rafael Vegas, Luis B. Prieto Figueroa, Humberto García Arocha, Antonio Anzola Carrillo, Augusto Mijares, Simón Becerra.

1951 - 1960

José Loreto Arismendi, Darío Parra, Néstor Prato, Humberto Fernández M., Julio de Armas, Rafael Pizani, Martín Pérez Guevara.

1961 - 1970

Reinaldo Mora, José M. Siso Martínez, Héctor Hernández Carabaño.

1971 - 1980

Enrique Pérez Olivares, Luis Manuel Peñalver, Carlos Rafael Silva, Gerardo Cedeño Fermín, Rafael Fernández Heres.

1981 - 1990

Rafael Fernández Heres, Felipe Montilla, Ruth Lerner de Almea, Luis Manuel Carbonell, Pedro Cabello Poleo, Laura Castillo de Gurfinkel, Gustavo Roosen.

1991 - 2006

Gustavo Roosen P., Pedro A. Beauperthuy, Elizabeth Yabour de Caldera, Antonio Luis Cárdenas Colménter, Héctor Navarro Díaz, Aristóbulo Istúriz.

2007- 2008

Adan Chávez

2008 - 2010

Héctor Navarro

2010 - 2011

Jennifer Gil Laya

2011 - 2014

Maryann Hanson

2014

Héctor Rodríguez

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